miércoles, 8 de agosto de 2007

La noche


"Porque ni el aire ni yo creíamos del todo en lo que habíamos hecho y visto durante la noche; y empezábamos el día despreciando las tareas, reconstruyendo en broma el amor, la amistad, la simpatía, el simulacro de la fe en los hombres, en sus cortas y feroces creencias."

Dejemos hablar al viento. Juan Carlos Onetti.

lunes, 30 de julio de 2007

Oz


El cobarde anhela valentía.
El tímido, audacia.
El inseguro, aplomo.
Y los tres marchan por el sendero de baldosas amarilla, camino de Oz, en busca del mago que acabe con la injusticia que la naturaleza ha cometido con ellos.

Pero no hay más magia que la nace de uno mismo. Es en el cajón de sastre, en el bote de Pandora, en el recoveco más recóndito de nosotros mismos, donde tenemos que buscar aquello que creemos no tener sólo por no haberlo sabido encontrar o por no poseerlo en el mismo grado que otros.

Así de simple y de complicada es la cuestión. No es más que una partida de ajedrez en la que movemos tanto las blancas como las negras. Siempre se gana aunque se pierda (será que no se puede tener todo). La dificultad está en que en el tablero de la vida todos los escaques son grises. Es en medio de ese gris donde tenemos que encontrar el brillo amarillo del sendero que nos lleva a Oz, para desde allí, ganada la batalla, chocar los chapines rojos y volver a casa.

Eso es sólo el principio. El regreso no es más que el inicio: nadie se basta así mismo. Reunida la valentía, la audacia y el aplomo que precisábamos , aún queda un asunto pendiente: para estar completos necesitamos a otra persona. En esta partida solo movemos ficha desde un lado del tablero. El riesgo es mayor… cabe perder.

domingo, 29 de julio de 2007

Volver


Regresar a casa no es siempre volver sobre tus pasos.
Hay muchos caminos.
Y campos, y estrellas que contar.
Y ciudades, y bares que cerrar.
Y muchas noches, demasiado hermosas como para dormir.
La sonrisa te delata, hoy no has dormido en casa.
Y a la vuelta, el amanecer.

jueves, 5 de julio de 2007

Santa Rufina regresa a Sevilla

Tras un largo periplo que la ha llevado de París a Londres, de Londres a Nueva York, de ahí a Buenos Aires, y de nuevo a Londres, la Santa Rufina de Velázquez (de Velázquez, sí, por mucho que le pese a Brown y otros estudiosos que la atribuyen al cuñado, Martínez del Mazo), regresa a España para quedarse en Sevilla, más concretamente en el la fundación Focus Abengoa, en el Hospital de los venerables que en 2005 acogió la exposición De Herrera a Velázquez.

No ha conseguido llevarse el gato al agua (en este caso la Santa Rufina al Museo de Bellas Artes), el Ayuntamiento de Sevilla, pero quizá eso sea lo de menos. Lo de más, que los sevilanos, volcados con el asunto, se rascaran el bolsillo y consiguieran reunir 20.000 euros para la compra del cuadro. Para que luego digan que nadie es profeta en su tierra.

lunes, 18 de junio de 2007

sábado, 9 de junio de 2007

Robert de Niro Sr.


Still live with flowers and blue vase. Robert de Niro Sr. David Klein Gallery.

Sabías que....

Los padres de Robert de Niro Jr. (El padrino, Taxi driver, Uno de los nuestros, La Misión.... las que ha hecho últimamente -Una terapia peligrosa, Los padres de ella- mejor las olvidamos) fueron los dos aristas: Su padre, Robert Marios de Niro Sr., fue pintor, escultor y poeta, y su Virginia Admiral, pintora.

lunes, 4 de junio de 2007

Antonio, el hijo italiano de Velázquez


Mujer Cosiendo. Diego Velázquez. National Gallery de Washington.

En enero de 1649 Velázquez se embarcó en Málaga camino de Italia. Era su segundo viaje a tierras italianas, tras el realizado en 1629 movido por su deseo de aprender y mejorar. En esta ocasión viajaba a instancias del rey Felipe IV para adquirir pinturas y copias de las esculturas clásicas que se conservaban en las colecciones de las más importantes familias de Roma.

El trabajo que hubo de realizar Velázquez fue arduo e intenso, pues suponía conseguir el acceso a las obras, obtener permiso para realizar vaciados de las mismas y encontrar escultores dispuestos a llevar a cabo esta tarea .

A pesar de la labor burocrática a la que tuvo que hacer frente, Veláquez encontró tiempo para pintar, y para deleitrse con otros placeres... Mientras su mujer Juana Pacheco se quedó en Madrid cuidando de los asuntos de su marido y campeando con el contratiempo que supuso la peste que en 1649 asoló Sevilla, ciudad en la que el matrimonio tenía varias casas alquiladas; Velázquez permaneció casi tres años en Italia, donde tuvo un hijo al que llamó Antonio.

Se piensa que la mujer retratada en este cuadro puede tratarse de la madre de Antonio.